Sr.
Secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos
Eduardo Antonio Salerno, y María Estela López Funes,
abogados, nos dirigimos a Usted, por pedido y en nombre y representación
de la Premio Nóbel de la Paz, doña Rigoberta Menchú
Tum y el resto de PETICIONANTES en la causa numero 11.550 “Maurilia
Coc Mac y otros”, en donde se ventila ante la Comisión
la “Matanza de Xaman”, de la que fueron autores militares
de Guatemala.
La Comisión cumplió un papel muy importante en los primeros
tramos, de la causa, que coincidieron con el tiempo inmediato posterior
a los sucesos, ya que de inmediato supimos que si la que iba a intervenir
era la justicia militar de Guatemala, de ella no podía esperarse
nada mas que otro capitulo de impunidad.
Por otra parte, había razones de índole jurídica
para sostener que en ese caso puntual, los militares de Guatemala no
debían ser “juzgados” por sus pares, y menos en el
marco procesal de la justicia militar.
Nosotros nos preocupamos de difundir, como hecho positivo, esta tarea
destacable de la Comisión, pero desde hace un tiempo mas que
considerable, y lo mas sorprende de todos, mediante el incumplimiento
del Estatuto, se ha generado en los hechos, una situación de
indefensión para las víctimas, que es inaceptable en términos
jurídicos, y que marcamos como hecho negativo, del mismo modo
y con la misma intención que marcamos los positivos.
Veamos: En un escrito de Octubre del 2000, pedimos la elaboración
del Informe Final y el envío a la Corte, luego de hacer una detallada
síntesis del proceso ante la Comisión.
La Comisión abrió en los dos años siguientes, un
espacio de negociación en los términos del Art. 38 del
Estatuto, que nos pareció innecesario, pero que aceptamos, y
por el cual respondimos un traslado mediante escrito de fecha 11 de
febrero del 2003, cuya lectura, sugerimos para comprender el presente.
Esperamos un año y siete meses más hasta agosto del 2004,
en que reiteramos nuestro pedido mediante un escrito, cuya lectura sugerimos
para tener un panorama mas claro de lo que decimos.
Recibimos noticias de recepción, de este envío por parte
de las dos Encargadas de los asunto de Guatemala en la Comisión,
y ante la falta de otro tipo de noticias, en octubre 5 del año
2004, enviamos otro escrito, del que no hemos recibido aviso de recepción,
lo que desde ya, además de configurar un comportamiento irrespetuoso
desde lo personal, implica un desconocimiento de las obligaciones que
surgen del Estatuto con relación a las partes de una Petición.
Esto nos ha traído a los representantes legales y a la propia
Premio Nóbel, un sin número de inconvenientes y problemas
porque simplemente, no estamos en condiciones de ejercer responsablemente
nuestra actividad profesional en uno de los puntos mas importante de
ella: el de informar a nuestros representados sobre la marcha del proceso,
actividad necesaria, contemplada por los Códigos de Ética
profesionales que regulan la actividad de los letrados, y que como el
del Colegio Público de Abogados de Capital Federal, en Argentina,
prevé sanciones para los letrados que incumplan con ella.
A eso, sumemos que las víctimas ya han pasado más de la
tercera parte de su vida esperando justicia, y que ahora ni siquiera
tienen noticias de cómo están sus asuntos. Esto en medio
de un pedido de ARCHIVO de la causa hecho por el Estado Acusado, sobre
el que ha habido en Guatemala, información periodística
contradictoria en todo sentido, que no hace mas que agregar incertidumbre
e inquietud a las partes.
Nos referimos puntualmente, a un pedido de Archivo de la causa hecho
por el estado de Guatemala, y cartas públicas del Director actual
de Copredeh, diciendo que tal pedido de archivo no era de su conocimiento,
a pesar que lleva su firma, y que todo se debía a un error que
se comprometía a rectificar, situación esta que referimos
por ser de publico conocimiento, pero que a los efectos de los intereses
que representamos, nos parece irrelevante. El derecho a la vida, por
ejemplo, esta mucho mas allá de la importancia de los funcionarios.
Tal vez usted tenga una noción mas cercana a la verdad sobre
la conducta procesal del Estado acusado, pero nosotros, los letrados
y los Peticionantes no sabemos cual es la verdad, porque aún
estamos esperando que las encargadas de Guatemala, nos hagan un traslado
correcto de tal pedido, ( ya que habían hecho un traslado a parte
inexistente y a un domicilio diferente al constituido por los PETICIONANTES)
o nos informe si la Copredeh ha cumplido con lo que públicamente
ha dicho su titular, que es retirar el pedido de archivo, que repetimos,
dice no haber conocido cuando fue hecho, a pesar que lleva su firma.
Tenga en cuenta Sr. Cantón, que las victimas son indígenas,
que viven en medio de la selva, y que el contacto con el exterior, es
a través de condiciones que seguramente ni usted ni nosotros
hemos padecido jamás.
Es inconcebible que la Comisión, a través de sus omisiones
en el cumplimiento del Estatuto, este objetivamente contribuyendo a
estos sufrimientos inmerecidos para las victimas, generados en la incertidumbre
y que objetivamente, solo sirven para apuntalar a un Estado que ha cometido
genocidio, y que permanentemente, y hablamos de este caso, lo que no
significa que desconozcamos otros, se ha burlado de la Honorable Comisión,
mediante un comportamiento sobre el cual ofrecemos como prueba, la propia
conducta del Estado Acusado, sus escrito, sus omisiones, sus errores,
y las fundamentaciones dadas en cada una de las audiencias y escritos
que marcan su actuación.
Simplemente, nos remitimos al propio expediente. Sabemos que es muy
denso, y extenso, pero la prueba de lo que aquí afirmamos, esta
allí, para quien quiera verlo.
Acompáñenos Señor Secretario en este razonamiento:
es un “clásico” en la Comisión, que cada vez
que llega un nuevo representante del estado de Guatemala, que en estos
años han sido muchos, repitan un discurso similar: que es cierto
sobre las omisiones del estado, pero que ellos hace poco tiempo que
han asumido y que por eso solicitan mas tiempo para enderezar las cosas.
Si usted toma la tarea de ver los argumentos vertidos en las Audiencias
mantenidas, todos son del mismo contenido.
Pero desmiéntanos usted, si afirmamos que el tiempo que transcurre
no beneficia a un estado que no da muestras ( por lo menos en este caso),
de encarar pasos concretos en el cumplimiento de las obligaciones contraídas
con la firma del Pacto.
Desmiéntanos usted si afirmamos que los principales perjudicados
por esta situación de espera casi eterna, pero en todo caso desmedida,
son las victimas de la matanza.
Estamos acusando puntualmente, la configuración de una situación
anti estatutaria, que perjudica a una parte. Eso lo muestra la realidad,
y a ella nos remitimos. Las razones mas profundas de todo esto, las
de índole subjetiva y que apuntan a los responsables materiales
de esta situación, si bien nos interesan, y tenemos criterio
formado, no las planteamos aquí, en esta oportunidad.
Tenemos certeza que en términos procesales, el Estatuto no prevé
que los peticionantes se dirijan al Secretario Permanente para ventilar
la conducta de los Encargados de asuntos de países, ¿pero
que otra cosa podemos hacer?, ¿ Es conveniente y oportuno otro
viaje a Washington para una audiencia de aquí a seis meses, cuando
ya hayan pasado mas de cinco años desde que solicitamos lo mismo
que podríamos solicitar en una audiencia?, ¿Seria justo
realizar un viaje allí para hacer que las encargadas simplemente
nos respondan?. Las victimas, Dr. Cantón, ni juntando el producto
de todos sus años de trabajo, podrían pagar un boleto
de avión.
Por otra parte, es también muy difícil para los representes
legales, y para la Premio Nóbel, explicar lo inexplicable, a
toda las personas y ONG que en un momento u otro, y durante estos años,
han aportado su ayuda y solidaridad, y para las cuales, muchas de las
víctimas sobrevivientes de la masacre son como sus propios hijos,
por quienes en su momento expusieron sus vidas acompañándolos
desde el exilio en México, de regreso a Xaman.
Todos ellos, tienen una posición de preocupada observación
sobre lo que esta ocurriendo, y por ahora, se espera que el proceso
avance de la mejor forma deseable: que sea la Comisión la que
enmiende sus propias omisiones.
No vamos a explicarle a usted, Dr. Cantón, lo que significa una
justicia inoportuna, desvinculada del tiempo de vida de las personas.
Usted es un especialista en esto. Pero no se olvide también que
este paso por la Comisión, es para estas personas, simplemente
un escalón de una marcha mucho más extensa y prolongada,
que todavía tiene la Corte por delante.
Por otra parte, nos resulta inconcebible, que estemos aquí, simplemente
reclamando que la Comisión, cumpla con el Estatuto al que ella
misma se encuentra sometida.
Nos preocupa también, la Comisión, como instrumento válido
y eficaz para la satisfacción de los altos intereses que llevaron
a su creación. En la Biblia, Capítulo 4º leemos que Caín
mató a Abel. Parece que con la quijada de un burro. También
sabemos, porque conocemos la naturaleza humana, que el burro no fue
responsable del asesinato.
La Honorable Comisión, es un “instrumento”, nacido
en circunstancias muy difícil, resultado del anhelo de los hombres
y mujeres de bien. Un instrumento que hay que preservar más allá
de todo. Un instrumento que funcionó de manera notable en las
primeras jornadas de esta causa. Recordamos cuando gracias al esfuerzo
de la comunidad internacional concurrimos a finales de 1995, acompañados
por un indígena, victima sobreviviente de la matanza, y la Comisión
tuvo la deferencia de recibirnos en un ámbito de interés,
respeto pero sobre todo, responsabilidad. Y dio inicio a una tarea notable
en la causa. En ese entonces, la causa estaba en un tribunal militar,
y la lucha se dio para que no fuese un tribunal militar la sede donde
se ventilarían delitos de lesa humanidad cometidos por militares
en ocasión de servicio. Esa lucha se dio por primera vez en la
historia judicial de Guatemala, y se ganó.
La Comisión tuvo una posición muy clara a este respecto,
y en una sociedad donde la memoria de los seres humanos es casi lobotòmica,
se recuerda poco este simple hecho que evidencia la importancia de la
Comisión como “instrumento idóneo” en la realización
de los objetivos del Pacto de San José de Costa Rica.
Es nuestro interés, que sabemos compartido, que la Comisión
siga siendo “ese” instrumento, y no otro que mate o anule
la necesidad de justicia de los indígenas víctimas de
Xamán; en síntesis, que no se convierta en quijada de
burro, como aquella que mató a Abel.
Por lo tanto, le solicitamos sus mejores esfuerzos, para que el funcionamiento
de la Comisión sea acorde a los principios e intereses por la
que ha sido creada, mediante el riguroso cumplimiento del Estatuto,
y por lo tanto se nos responda en tiempo y forma útil, aquello
que se nos debe responder, y que resuelva también, de acuerdo
al Estatuto.
Será muy saludable para la Comisión, que ella misma sea
capaz de purgar sus errores u omisiones, que no dudamos, jamás
deben hacer sido motivadas por el interés de perjudicar a nadie.
Pero no se puede negar una realidad y no asumir las consecuencias que
ella ha generado.
El Estado Acusado, y las diferentes gestiones de la Copredeh ya han
dispuesto de un tiempo mas que razonable, para reparar los daños
que sus agentes han causado.
Creemos que ha llegado el tiempo de que la Comisión cumpla con
el marco reglamentario a la que esta sujeta; eso, indudablemente habrá
de garantizar el hasta ahora, inapropiadamente postergado interés
legitimo de los Peticionantes.
Lo saludamos con nuestra mayor consideración y respeto, en términos
personales, en representación y encargo de la Premio Nóbel
de la Paz, y de las victimas y peticionantes. 24 de febrero de 2005.